Hoy tuvimos que madrugar , aunque con mucho gusto, para ir a Murillo de Gállego y allí hacer rafting.
Después de hora y media de viaje en autobús desde Canfranc, llegamos nerviosos y nerviosas al lugar de la actividad.
Nos recibió un monitor muy apañao' que nos explicó muy bien las normas de seguridad y el uso del material que necesitábamos. Una vez explicado, nos cambiamos al neopreno, cogimos un casco y una pala y nos dirigimos en autobús hasta el inicio de nuestro recorrido en el río. Allí nos dividimos por grupos de siete personas en tres barcas, con un monitor cada una.
Todos y todas con muchos nervios empezamos la ruta por los rápidos, con algunas olas un poco violentas y otras más relajadas. La experiencia nos gustó, repetiríamos si pudiéramos.
Después de la intensa mañana, fuimos a un pueblecito llamado Mallos de Riglos, conocido mundialmente por ser un sitio de encuentro para escaladores internacionales. Comimos en un albergue tranquilamente y descansado el poco rato que pudimos, ya que a las cuatro teníamos otra cita.
Con la comida aún en la garganta, ya estábamos de camino para hacer paintball, cercano al lugar del rafting.
También nos vestimos con monos y cascos de protección. Cargamos una pistola con bolas de pintura y tras dividirnos en dos grandes equipos, empezamos a jugar a varios juegos, como atrapar el pañuelo del tu equipo o 'matar' al capitán del grupo contrario. Hubieron muchas risas, mucho miedo y sobre todo mucho calor, aunque sea difícil de creer.
Después de casi dos horas, fuimos a Jaca a dar una última vuelta y comprar los regalos que algunas personas aún querían.
La tarde siguió muy tranquila, cenamos y por la noche tuvimos una pequeña fiesta de despedida.
Sin duda, el mejor viaje de todas las promociones, conviviendo con los mejores compañeros que hemos podido tener. Han sido unos días cortos pero intensos, y desde luego, serán muy difíciles de olvidar.
Hemos conseguido nuestros objetivos de consolidar y forjar relaciones y amistades, de crear un buen ambiente grupal y de llevarnos muchas risas y buenos momentos para el tercer trimestre, bachiller y toda nuestra vida. Siempre lo recordaremos como un bonito gran adiós.
Pero no será un adiós, sino un hasta luego.













